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Corea del Sur, un país infernal para las mujeres: los acosadores usan cámaras espía en baños y zapatos
Corea del Sur, un país infernal para las mujeres: los acosadores usan cámaras espía en baños y zapatos

Las mujeres surcoreanas han dicho basta. Se han cansado de los continuos ataques a su intimidad, de aparecer en Internet sin su consentimiento y sobre todo de ni siquiera poder ir a un baño público sin el temor a que las espíen. La situación se ha vuelto muy grave en los últimos años, donde casi el 25% de los delitos sexuales en el país se han cometido con cámaras espías, tal y como cuenta Korea Exposé.

Al principio eran unos pocos pervertidos que intentaban grabar a mujeres en los servicios públicos introduciendo el smartphone por debajo de la puerta, pero poco a poco estos procedimientos se han ido refinando y en la actualidad este tipo de cámaras son encontradas en cualquier lado, incluyendo pequeños tornillos en la puerta, en las paredes del retrete o en los zapatos de algunas mujeres apuntando para arriba con el objetivo de grabar lo que se esconde debajo de las faldas. El destino final es Internet y muchas de las victimas terminan apareciendo en las redes sin ni siquiera saberlo.

Manifestación de mujeres surcoreanas (Youtube):

Los datos son soberanos y aseguran que desde 2013 se han producido más de 6.000 denuncias por el uso de este tipo de dispositivos en lugares públicos, sin embargo el principal problema al que se enfrentan las mujeres es a la indefensión. La ley es muy ambigua al respecto y los castigos escasos, ya que de los más de 20.000 casos investigados en los últimos años, apenas 540 terminaron en arresto según datos oficiales.

Esta desprotección ha culminado en protestas muy importantes en las calles en las que más de 22.000 mujeres han exigido que cambien las cosas. No quieren seguir entrando en los servicios con máscaras para proteger la intimidad, tampoco que el machismo imperante en la sociedad sea tan arbitrariamente desigual.

Recientemente, las autoridades han arrestado a una estudiante universitaria por grabar un vídeo de un compañero suyo desnudo y distribuirlo, un hecho evidentemente censurable que sin embargo, no se está castigando de la misma manera cuando la víctima es una mujer. Una vez que estos vídeos llegan a la Red es casi imposible borrarlos y marcan de por vida a las personas que lo sufren.

Es necesario un endurecimiento de las penas que castigue duramente a aquellos que han hecho que ir al baño sea un motivo de miedo, inseguridad e incertidumbre para millones de mujeres.

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