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Se va la primera

El presidente Macri privatizó la empresa satelital ArSat, vendida a una firma estadounidense, luego que el proyecto científico había colocado a nuestro país entre las ocho naciones del mundo en desarrollar exitosamente esta tecnología.

Se va la primera

De manera secreta e ilegal, Macri aprobó la venta de ARSAT a la compañía estadounidense Hughes que además se apropiará del espacio orbital que le corresponde a nuestro país.

Mediante un acuerdo que este fin de semana reveló el portal El Destape, Balcarce 50 le dio a Hughes el control de ArSat, al darle un piso del 51 % del control accionario para continuar con el proyecto del ArSAT 3. 

La operación va en contra de lo dispuesto por la ley 27.208 de Desarrollo de la Industria Satelital aprobada en 2015, que en su artículo 8 prohíbe expresamente ceder los derechos de este nuevo satélite y que, de hacerse cambios en el esquema que propuso el kirchnerismo, deben ser aprobados por el Congreso, según el artículo 10.

En cambio, la privatización hecha por el macrismo no consultó ni licitó, sino que simplemente pasó a manos privadas  la producción y explotación del tercer satélite, a punto de ser puesto en órbita, por lo cual cabe también preguntarse cuál será el riesgo empresario que asuma Hughes.

“La fusión fue aprobada hace días en secreto por el director de ARSAT y yerno del ministro Oscar Aguad, Rodrigo De Loredo, y los representantes de Hughes, quienes acordaron que a partir de ahora se cree una nueva empresa” detalló una nota de investigación rubricada por el periodista Darío Gannio.

El acuerdo a escondidas que firmó el novio de la hija de Aguad (quien hoy asume con titular de la cartera de Defensa) ni siquiera dispone la incorporación del mínimo de 30 % en aporte de tecnología desarrollada en nuestro país, además de remitirse a cualquier litigio a los tribunales estadounidenses, una rendición similar a la de los fondos buitre.

Con el programa ArSat, la Argentina se transformó, junto con Estados Unidos, en el único país americano en lograrlo e ingresó al exclusivo grupo de los 8 países que cuentan con el desarrollo científico para concretar estas herramientas para el sector telecomunicaciones.

El primer ArSat costó cerca de u$s 270 millones, el segundo u$s 250 y el tercero estaba valuado en 230 millones de dólares. Ese monto exacto es el que se le pidió a Hughes, sin sumarle ni un dólar a la valuación.

Otro de los puntos que se le criticaron a la administración macrista tiene que ver con la venta de los servicios de estos satélites a terceras compañías que son competidoras, pese a que el objetivo de ArSat era que con lo recaudado en seis años, se podía construir uno nuevo.


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