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Solución sin problemas

La presentación del libro "Voto Electrónico: una solución en busca de problemas" fue una de las atracciones del Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre (Flisol) en su sede de Córdoba, sistema que para los autores "traerá muchos problemas y casi ningún beneficio".

Solución sin problemas

"La complejidad del voto electrónico es que ubica un aparato con todas las partes que lo componen, como si fuera una gran lasagna de mil capas –digo mil no por azar, sino porque concretamente es esa cantidad- entre la decisión del votante y el voto", explicó a Télam el doctor en Computación y docente de la Universidad Nacional de Córdoba Nicolás Wolovick, autor del libro junto a Daniel Pennazi.

"En esa infinita 'lasagna' puede haber errores, problemas y malicia. Entonces uno se hace la pregunta ¿Para qué poner tanta complejidad?", agregó el profesional.

Para el experto "los beneficios del voto electrónico son muy pocos. Si uno implementara un sistema de voto electrónico tal vez podría tener el conteo total un poquito antes, un minuto antes, que un sistema manual. Pero todo el acto eleccionario en sí no puede ser más rápido. Van a abrir las mesas a las 8 de la mañana para cerrarlas a las 6 de la tarde". 

Para él, uno de los problemas "es que el voto tiene una particularidad: es secreto, pero si pones un aparato de una extrema complejidad que tiene mil capas, cada una hecha por un proveedor distinto, con los chips de China, la placa madre realizada en Taiwan, que se ensambla en Corea, con una caja hecha probablemente en Malasia, y todo eso importado de Estados Unidos, que llega a Argentina para que muchas personas hagan un software, se mete una complejidad  en el medio que pone en dudas el secreto del voto".   

"Entonces, la relación costo – beneficio que hay en meter un aparato de semejante complejidad en medio del votante y del sufragio, no tiene sentido. Es decir, no da. Las computadoras son caras, son contaminantes del ecosistema y las maquinas, en cinco años, se ponen viejas", concluyó Wolovick.

El libro, editado por Fundación Vida Libre, se presentó este sábado en Córdoba, una de las 50 sedes que este año tuvo la decimotercera edición del Flisol en Argentina.


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