10ºc
El Clima en Salta

10ºc

Noche Parcialmente Nublada

Hoy

Min: 5ºc

Max: 16ºc

Mañana

Min: 7ºc

Max: 17ºc

Pasado

Min: 8ºc

Max: 15ºc

Dos pagan el pato

El gobierno de Gerardo Morales descabezó la Policía provincial en un intento por descomprimir la situación en la que quedó luego del ingreso a la Universidad de Jujuy y la represión a estudiantes.

El jefe de la Policía de Jujuy, Aldo Soles, y su segundo, Natalio Ruiz, presentaron hoy la renuncia a sus cargos tras la irrupción policial del jueves de la semana pasada en Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Jujuy y la detención de dos jóvenes, uno de ellos el presidente del centro de estudiantes.

Desde el Ejecutivo provincial explicaron que ambas dimisiones fueron puestas a consideración del mandatario provincial, Gerardo Morales, quien aún debe darles curso, una vez que defina a los reemplazantes.

Luego de la violación a la autonomía universitaria y la golpiza propinada al presidente del Centro de Estudiantes de Agropecuarias, además de los jefes policiales, también había ofrecido su dimisión el ministro de Seguridad, Ekel Meyer, pero Morales se la rechazó.  

De esta manera, el gobernador de la provincia de Jujuy intenta desmarcarse de un hecho que desbarranca una de las banderas izadas por su propio partido, la Unión Cívica Radical, quien el año próximo esperaba celebrar el centenario de la Reforma Universitaria de 1918.

Luego de los reclamos formales realizados por la Universidad de Jujuy, otras casas de estudios nacionales, dirigentes de la oposición, organismos de Derechos Humanos y hasta miembros de agrupaciones juveniles del radicalismo, Morales dimensionó que en una sola noche había derribado cien años de historia (la Reforma del 18 consiguió la autonomía universitaria) y puesto a la UCR a la par del dictador Juan Carlos Onganía, el único que en 1966 ingresó y reprimió en una casa de altos estudios. 

Pese a la prohibición expresa, la policía irrumpió la noche del 13 de abril pasado en el predio de esa facultad y se llevó por la fuerza a dos jóvenes, uno de ellos el presidente del centro de estudiantes, Joaquín Quispe, quienes fueron liberados horas después.  

Ante el revuelo que causó la difusión del hecho, el ministro Ekel Meyer, defendió el accionar represivo y alegó que la actuación se había dado, tras una supuesta denuncia por “ruidos molestos”.

Sin embargo, Morales ordenó la continuidad del funcionario y, en cambio, prometió separar de sus cargos a los responsables del operativo policial. También emitió un tibio repudio a "la incursión" en la Facultad de Ciencias Agrarias.


COMENTARIOS