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El quinto disco de este trío de rock alternativo Lujuria que gusta agregarle la turbulencia del killer rock a sus canciones, contó con las notables colaboraciones de Nick Oliveri, ex Queens of the Stone Age y de Jesse Hughes, integrante de Eagles of Death Metal.

Este disco, denominado “Sextorsión”, fue grabado en parte en Buenos Aires y otra parte en Los Ángeles, donde la banda realizó diversos shows tras tocar en varios sitios de México.   

El disco abre a alta velocidad y enloquecido con “Colmillo Blanco”, las guitarras dominando la escena, la base maciza hasta un cierre con un solo arrasador, feroz y vibrante.

El segundo tema es “Reptile Cash” donde Dohko abre con una guitarra montada sobre un riff chirriante, la base de Franky en base y Charles Monroe se mantiene firme y es la máquina de este tren que viaja alocado, cargado de zombies mutantes en un mundo apocalíptico, con una letra que hable de la decadencia de las grandes ciudad, en especial Buenos Aires mirada desde el barrio de Constitución.

A partir del puente, la banda eleva la intensidad, y la letra carga contra las falsedades de la televisión y la hipocresía catódica, que se cierra con un alarido de la viola en forma de ardiente solo. 

“Lucifer” abre con juegos de sintetizadores, las guitarras entrando y saliendo agudas, mientras Dohko hablar del camino hostil que es caminar con Lucifer. La canción toma caminos más alternativos, más juguetonas.

“Time to break bones” arranca furioso, con un grito primal, las guitarras de Dohko y Xerxes generando una cortina eléctrica, mientras la voz del vocalista se cruza con la de Nick Oliveri en un marco de un metal extremo hasta que juntas arman un muy buen estribillo.

El inglés continua en la oscura “Nasty” que teae a Kyuss de recuerdo, pero también a bandas más cercanas al killer, furioso, rabioso, coronado con un solo excitante de la guitarra.

Lujuria se calza los ropajes del rock californiano más ardiente en “Electricity” donde destacan la mezcla del trabajo de las guitarras y los sintetizadores que sostiene la cruza de las voces de Dohko con la de Jesse Hughes para otra canción atrapante, que te envuelve y que merece ser escuchada a máximo volumen en una carretera ardiente o en una autopista a 160 kilómetros por hora.

“Jipster” se mete en un rock más saturado, más denso, con los sintetizadores acompañando las guitarras chirriantes y la base que va casi a un ritmo mortuorio ya que la canción es lenta y siniestra. En “Redención”, la banda regresa a un rock alternativo más rutero, moderno, veloz, urgente con un gran trabajo de las guitarras y la batería jugando con los tempos y cambiando su beat para engordar y colorear la canción.

“En las penumbras” la banda incorpora los sintetizadores y el piano para darle colores sombríos, nocturnos y siniestros a una canción que podría integrar la banda de sonido de un filme de terror de Sam Raimi como la serie “Evil Dead”.

La banda cierra el disco con su apuesta la innovación y la experimentación cruzándose con Ernesto Romeo, lider de Klauss y maestro del uso de sintetizadores en el rock argentino, en “Dios es Digital” donde Dohko mezcla el mal uso de la religión, la injusticia cibernéticas mientras la banda juega todo en ritmo alternativo hasta que al promediar los aires de una Berlín fría y soviética de los años 80 que inspiro a David Bowie, Lou Reed e Iggy Pop llega de la mano de Romeo que recita la letra en tono sacro y procesado, hasta que Lujuria retoma la posta y cierra el disco con la velocidad del inicio.


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