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La tragedia mental
La tragedia mental

Por Federico Pérez Córdoba (*). Con lo de Olavarría y el pandemónium que no fue, resulta cada vez más claro que si el macrismo no consigue dominar su fobia por las grandes concentraciones de gente, la salud de sus integrantes puede terminar muy mal.


Es claro que las empresas de medios de comunicación, al igual que los funcionarios del macrismo, interpretaron el espectáculo ricotero de anoche como el cuarto desborde popular en menos de cinco días en contra de sus políticas económicas. 

Si en tal cuenta se anotan los recientes actos masivos de los docentes, la CGT y el paro de mujeres, lo de este sábado en Olavarría podrá ser visto como otra mega concentración detractora (cuando en realidad, puede que en este último caso no sea del todo así).

Frente a lo cual, la siembra del terror para evitar “tanta” gente parece orientada a infundir, en este caso de los fanáticos ricoteros, un temor a futuro en los padres de muchos jóvenes que asistieron al show de este sábado. 

No en un sentido distinto pueden ir las interpretaciones sensacionalistas que tuvo la cobertura de un espectáculo de rock con asistencia record y la satisfacción de un público convencido de haber asistido a una jornada histórica.

En cambio, lo que sí queda para el análisis posterior es la misteriosa interrupción de las telecomunicaciones durante la noche del sábado, las que se atribuyeron a una supuesta “congestión” de las líneas telefónicas, y ciertamente generaron confusión entre el público asistente, como en los familiares que desde el resto del país se preocuparon por la ola de versiones que lo del Indio en Olavarría había sido una tragedia. 

La cuenta objetiva de lo negativo en este encuentro rockero, estuvo más bien por el lado de las dos personas que fallecieron en medio del recital (ambas por paro cardíaco, confirmó el hospital municipal “Dr. Héctor Cura”), una muchacha que lucha por su vida este domingo (también por paro cardíaco), y no más de una decena de contusos, debido a la gran cantidad de público durante la desconcentración o en el pogo.  

Hasta el momento, estos son los datos objetivos. Pese a que la formidable maquinaria mediática afín al macrismo propaló diversas versiones que, hasta esta tarde, mantenían la preocupación entre un público que aguardaba su regreso a distintos destinos desde Olavarría.

Y el que, en muchos casos, mantenía un ánimo festivo y expresaba perplejidad ante los trascendidos que cronicaban esta mega-reunión como una versión 2017 de la masacre de Guyana.

Desde el portal del diario El Cronista, con un columnista Pablo Hecker para quien el tono condenatorio debe enarbolarse frente a “esta nueva tragedia en el marco de un recital de rock local”, e inclusive  considera inadmisible que “300.000 jóvenes (y más también) lejos de sus casas”.

De acuerdo a Hecker, un retrato horrible que presagia los peores males para la Argentina y la humanidad y al que, desde el púlpito, exhorta: “¿cómo lo permitimos?”.  

En un tono parecido, el diario La Nación tituló una de sus notas de hoy, intentando escudriñar en “Quién es Ezequiel Galli, el intendente que promovió el trágico recital”. 

Por su parte, el presidente Mauricio Macri –tras equiparar la masiva asistencia al show con una tragedia- instó a que “entendamos este cambio que hemos emprendido, este cambio cultural, que cuando hay normas y dicen tanta gente puede entrar a un lugar, por ahí son antipáticas”. 

En la entrevista que se emitirá esta noche en América TV, el mandatario argumentó contra las reuniones masivas como las de Olavarría y advirtió que “esto es lo que pasa cuando uno pasa por arriba las normas”.  ¿Qué sería lo que sucede, según Macri?

El titular del Ejecutivo nacional fundamentó acerca de la supuesta virtud que tendría “el saber ponerse límites nos genera oportunidades mayores, un futuro mejor”.

De acuerdo al pensamiento de Macri, mucha gente en un lugar por el mismo motivo “puede terminar en tragedia”, dijo en alusión a lo que dejó esta actuación de Carlos Solari, un artista crítico de sus políticas económicas.

En cambio, una prueba que existía un armado desinformativo previo al show de Olavarría lo ofrece otro medio que sintoniza con el gobierno. Es Infobae, cuya nota de Leonardo Tagliabúe relata que cerca de la medianoche “empezaron a llegarme mensajes de Buenos Aires. Me hablaban de incidentes y cosas que yo no había vivido”.

En esta misma dirección, Fernando Soriano, también en Infobae, redactó lo que sigue: “en el hospital ya admitían que había dos muertos pero los rumores volaban muy por encima de esa cifra,al punto que un chofer de ambulancia me dijo extraoficialmente que eran 11 las víctimas”.

En el colmo del asombro, hay un cable que la agencia oficial Télam publicó este sábado, a las 19:19 horas. Con el estrafalario título de “Una mujer que viajaba hacia el recital del Indio Solari murió en un hospital de Río Negro”. ¿Qué implicancias podría tener el fallecimiento de una persona ocurrido a 580 kilómetros del show? Mucho menos, cuando está confirmado que la mujer, oriunda de Comodoro Rivadavia, dejó de existir por intoxicación con alcohol.

Con alta probabilidad, el clima adverso a las muchedumbres haya quedado en la retina aterrada del oficialismo, luego de las movilizaciones de esta semana: primero los docentes, luego la CGT, después las mujeres y ayer los fanáticos del ex líder de Los Redondos.

Sin embargo, quien debe contener su rechazo de clase a las manifestaciones populares es el presidente Macri y sus funcionarios. Desde estas páginas, conjeturamos que los fanáticos del Indio Solari no recibirán de buen talante este intento del macrismo de culparlos de cuanto hecho negativo suceda en el país, ya sea cerca o lejos de su presencia. Las juventudes ricoteras pueden darle otro boomerang al oficialismo, el que sigue perdiendo aceite por distintas rutas argentinas.

(*) Publicado en Salta Informa, 12 de marzo de 2017.


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